
ABR 112012 Esta misma situación se vivió en varias localidades urbanas, lo cual levantó más sospechas sobre el fenómeno. Tras estos síntomas, se encargaron varios estudios que comprobaron que el Wi-Fi era el culpable. Los científicos expusieron a 20 árboles fresnos a fuertes radiaciones por casi 3 meses. Las especies comenzaron a infectarse de virus y bacterias, marchitándose las hojas y fisurándose las cortesas. Además, se observó que los árboles que estaban más cerca de las antenas de Wi-Fi crecían menos. Aunque hay que realizar nuevos estudios, todo parece indicar que el Wi-Fi inhibe el crecimiento de los árboles y de otro tipo de vegetación. |