
MAR 142013 El oftalmólogo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Adrián Beltrán Martínez, sugirió a la población mayor a los 40 años realizarse un examen visual cada año para detectar y atender enfermedades frecuentes en esta etapa de la vida. Explicó que el glaucoma, entendido como un daño al nervio óptico, derivado de una serie de eventos, entre ellos, el aumento de la presión interna de los ojos, es una enfermedad muy frecuente sobre todo a partir de los 40 años. Señaló que esta patología, después de la retinopatía diabética, es un importante motivo de ceguera y se posiciona como segunda en frecuencia diagnóstica, siendo el tabaquismo, la diabetes y la hipertensión, coadyuvantes en su desarrollo. En realidad no existe una causa específica a la que pueda adjudicársele este padecimiento, aunque se sabe que la genética, junto con aspectos étnicos, -la raza negra es más proclive a padecer glaucoma-, juegan un papel muy importante en su desarrollo, precisó. Beltrán Martínez añadió que existen cuatro formas de glaucoma: el de ángulo abierto, el de ángulo cerrado, el congénito y el secundario, siendo la primera variante, la más frecuente, con la particularidad de no dar síntomas. "Cuando aparecen los síntomas se evidencian por la pérdida de la visión periférica, el campo visual se va cerrando y la gente ve como a través de un túnel", explicó. Este cierre lento, pero progresivo del campo visual, provoca que las personas tropiecen frecuentemente y es esto lo que finalmente los mueve a buscar atención médica, pero la realidad es que este síntoma es la evidencia de un daño irreversible en el nervio óptico que conduce a la ceguera, comentó. "Es una enfermedad que no tiene cura, pero se puede controlar", apuntó el experto, quien señaló que si se capta en fases iniciales, la utilización de fármacos en forma de gotas oftalmológicas es la primera opción, dejándose la cirugía como última alternativa. Una revisión oftalmológica anual, en especial a partir de los 40 años, es muy importante para captar ésta u otras enfermedades de la visión, sobre todo si la persona presenta alguno de los factores de riesgo ya citados, como antecedentes familiares de glaucoma o bien si es diabético, hipertenso o si fuma. Por otro lado, dijo, en las otras variantes del glaucoma existen datos clínicos que pueden sugerir su presencia, entre ellos dolor y enrojecimiento de ojos, visión de halos de luz, esto es una especie de aros alrededor de fuentes luminosas e inclusive pueden presentarse náuseas. En los casos de glaucoma congénito, éste se puede diagnosticar en los primeros meses de vida y existe un dato clínico distinguible a simple vista: son bebés de ojos muy grandes, sin antecedente familiar para ello. "Los papás hasta presumen el tamaño de los ojos grandes de sus bebés", y pasan por alto datos como la hipersensibilidad de estos pequeños a la luz. Asimismo, estos bebés desarrollan una mancha blanca en sus pupilas, como leucoma o nube y, de no atenderse, pueden llegar al primer año de vida completamente ciegos. Un punto que resaltó el experto, fue en la variante secundaria del glaucoma, ya que ésta se produce por el uso no supervisado de gotas con contenido de cortico-esteroides, pero también puede sobrevenir como consecuencia de un mal control de la diabetes. Subrayó que en ocasión de la celebración del Día Mundial del Glaucoma (6 de marzo), es importante insistir en que, así como uno se ocupa de hacerse análisis de sangre o de orina cada año, es fundamental también una revisión anual de la vista, sobre todo a partir de la cuarta década de la vida. |