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De seis semanas a varios meses la recuperación luego de un trasplante de riñón

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JUL
23
2013
Violeta Gil Morelia, Mich.
Muchos factores influyen para la recuperación de un paciente trasplantado de riñón, la recuperación va de seis semanas hasta varios meses, además la durabilidad del nuevo órgano como la calidad y tiempo de vida depende de las enfermedades que sufra el paciente.

A decir del médico internista adscrito al Hospital Regional Número 1 de Morelia y titular del curso de primer año de especialidad en medicina interna con subsede en Morelia, Francisco Monsebaiz, cuando hay solamente de un 20 a un 25 por ciento de función, es cuando se ve que un paciente tiene insuficiencia hepática.

Expresó que clínicamente no se puede precisar por qué falla el hígado, lo único que se puede decir es que una persona tiene manifestaciones clínicas y manifestaciones bioquímicas de la insuficiencia hepática. Agregó que una causa frecuente de insuficiencia hepática es una enfermedad por acumulamiento de cobre en el hígado.

El especialista dijo que para que una persona que ha sido trasplantada del hígado pueda evolucionar a la recuperación total, se debe tomar en cuenta qué es lo que causó la falla hepática. Añadió que si se trata de una enfermedad que solamente afecta el hígado prácticamente se restituye el organismo al 100 por ciento con el trasplante hepático porque fue lo único que falló, pero si hay una comorbilidad que afectó al organismo, incluyendo al hígado, para poder prever qué respuesta va a tener el organismo a ese trasplante hepático se tiene que saber de qué está enferma la persona.

Si tiene una enfermedad seria, el trasplante hepático va a servir por un tiempo limitado porque va a volver a fallar por la misma enfermedad que hizo fallar al hígado nativo de esa persona. Señaló que si hay una enfermedad que provoca la falla del hígado nativo de la persona, la misma enfermedad puede provocar la falla del hígado nuevo.

Si fue una enfermedad neoplácica habrá que curar o manejar la enfermedad neoplácica para que el hígado pueda subsistir en un organismo.

El especialista señaló que a los pacientes con trasplantes se les da un tratamiento inmunosupresor, ya que el cuerpo reacciona y tiende a rechazar el órgano nuevo, esta reacción puede ser o no intensa dependiendo del parecido con los tejidos, lo cual se ve a través de los estudios de compatibilidad.

"Es necesario inmunosuprimir a la persona porque el sistema inmune es el encargado de reconocer lo ajeno al cuerpo, para preservar ese órgano necesitamos engañar al sistema inmune porque si no llega la inmunidad y mata al tejido".

Agregó que con los tratamientos de inmunosupresión este tratamiento provoca otro tipo de enfermedades que generalmente son enfermedades infecciosas, ya sea por virus o bacterias, además de que el sistema inmune ayuda a proteger al cuerpo de nuestras propias enfermedades, ya que conforme más años se tienen el cuerpo tiende a producir células no completamente normales, por eso cuando se tiene más de 60 años llegan las enfermedades crónico degenerativas.

"Una de las enfermedades degenerativas por excelencia de las personas de edad es el cáncer, entonces cuando damos un medicamento inmunosupresor para preservar un tejido, ese medicamento inmunosupresor también va a provocar que nuestro cuerpo pierda la vigilancia de la aparición de células neoplásicas, aparte de las infecciones virales, infecciones bacterianas por gérmenes oportunistas se van a presentar enfermedades neoplásicas".

Lo anterior dependerá del tipo de terapia de inmunosupresores que se administre y de las dosis del medicamento, así como del número de medicamentos que se administren. "A mayor diferencia del órgano trasplantado, más cantidad de inmunosupresores, a menos diferencia (de los tejidos) del órgano trasplantado menos inmunosupresores".

Resaltó que dependiendo de la causa será la sobrevivencia del tejido y será la sobrevivencia de la persona que recibió el órgano.

Expresó que en los casos de insuficiencia renal, cuando no se puede trasplantar se hace diálisis peritoneal o hemodiálisis, mientras que en el caso de la falla hepática no hay un tratamiento como tal.

El doctor señaló que si se trata de un hígado enfermo en una persona sana la posibilidad de sobrevivencia del paciente puede llegar a ser de 10 hasta 15 años, si se trata de un hígado enfermo en una persona enferma el hígado tiene una sobrevivencia de 5 años.

Si se trata de un paciente enfermo de cáncer con trasplante de hígado, el cáncer seguirá con su proceso, si se trata de una persona con una enfermedad sistémica hay que controlar la enfermedad y además proteger el hígado. Si es una persona nada más enferma del hígado será una persona sana con un hígado nuevo.

Refirió que cuando a una persona se le trasplanta el hígado para que recupere su vitalidad normal y poder recuperar su estilo de vida si se trata de una persona sana con un hígado nuevo hasta en 6 semanas podría regresar a trabajar.

Se necesita de un periodo más largo de recuperación cuando la persona tiene una enfermedad sistémica que dañó el hígado, entonces se requiere que el hígado se acople al huésped, que el huésped se acople al nuevo órgano y además tratar la enfermedad que trató el daño hepático.

Si es un paciente con cáncer hay que dar el tratamiento para proteger el hígado nuevo y además tratar el cáncer. "Las otras dos posibilidades conllevan un periodo muy largo de convalecencia".


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