
FEB 272026 En su más reciente columna nacional, Fito enfatizó que el agua no se garantiza sola, se planea, se coordina y se construye desde la corresponsabilidad institucional; recordó que, históricamente, muchos proyectos fracasan no por falta de recursos o intención, sino por ausencia de articulación: obras inconclusas, planeaciones aisladas, duplicidad de esfuerzos o infraestructura sin suficiente respaldo técnico, lo que deriva en desabasto, sobreexplotación de acuíferos y conflictos sociales. La reciente reunión de trabajo que sostuvo con representantes de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), la Comisión Estatal del Agua y Gestión de Cuencas (CEAC) y autoridades municipales, donde se revisaron los avances de la Planta Potabilizadora Cointzio, ejemplifica el modelo necesario para transformar iniciativas locales en políticas públicas estructurales y sostenibles. Fito destacó que esta coordinación intergubernamental no es un formalismo, sino una estrategia de Estado indispensable para el éxito a largo plazo: La Federación aporta visión nacional, experiencia técnica especializada y normatividad; el estado articula políticas regionales, alinea recursos y facilita la gestión de cuencas; mientras que el municipio, a través del OOAPAS, conoce en detalle el territorio, las necesidades reales de la población y la operación cotidiana del servicio. Solo cuando estos tres niveles suman capacidades de manera sistemática, los proyectos dejan de depender de coyunturas políticas o administrativas y se convierten en políticas públicas de Estado con impacto duradero. La coordinación entre órdenes de gobierno no es opcional: es la condición indispensable para que un proyecto hídrico sea viable a largo plazo y se transforme en una política pública eficaz. Sin ella, las soluciones siguen siendo parciales e improvisadas. Con ella, construimos respuestas estructurales que perduran y benefician generaciones, afirmó Fito Torres. |