
AGO 042014 Con el fin de reforzar la salud de los menores de edad en las vacaciones de verano, la Secretaría de Salud invita a los padres de familia a llevar una correcta alimentación, a través del seguimiento de hábitos adecuados de nutrición y actividad física. Es conveniente que la familia procure ciertas acciones para que los niños no sufran las consecuencias de un repentino cambio de costumbres, y al mismo tiempo, no afecte su alimentación. Entre las recomendaciones que emite la Secretaría de Salud, destacan consumir refrigerios saludables como frutas, verduras, quesos frescos, galletas integrales y lácteos, así como realizar actividades físicas (correr, caminar, andar en bicicleta entre otras). La alimentación debe ser variada y debe incluir al menos los tres grupos de alimentos de acuerdo al "Plato del bien comer", es decir, frutas y verduras, cereales, leguminosas y productos del origen animal. Es importante que la familia mantenga los horarios habituales para consumir los alimentos; tomar agua natural para que favorecer la hidratación; evitar bebidas azucaradas (jugos y refrescos); moderar el consumo de dulces y golosinas, sobre todo cuando estén frente a la televisión. Asimismo, se sugiere disponer de más tiempo para realizar las comidas, ya que no existe la presión por llegar temprano a la escuela; hacer, en medida de lo posible, de tres a cinco alimentos al día. Cabe mencionar que cada organismo necesita diferentes aportes energéticos, dependiendo de la edad, actividad y estado fisiológico. La alimentación correcta debe ser completa, con carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales; equilibrada, es decir nutrimentos en porción adecuada; inocua, que su consumo no implica riesgos a la salud; suficiente para que cubra con las necesidades nutricionales; variada, con alimentos de cada grupo en cada comida; y adecuada, acorde a los gustos, costumbres y recursos económicos, sin eliminar las características anteriores. El buen funcionamiento de los órganos, el crecimiento y el desarrollo dependen en gran parte del consumo de alimentos, por lo que el equilibrio entre la ingesta y el gasto es el resultado de un buen estado de nutrición. |