
SEP 262013 Jiménez Ochoa resaltó que de la misma manera como las sociedades bien educadas generan crecimiento económico, los programas para el desarrollo de la primera infancia, son el primer paso para el logro de la educación universal y para la reducción de la pobreza. En este contexto, señaló que la inversión en la primera infancia dirigida al desarrollo integral se convierte en una de las mejores herramientas para reducir la desigualdad, además, dijo, son inversiones que no presentan el dilema de escoger entre equidad y eficiencia, y entre justicia y productividad económica, ya que la prestación de servicios a la primera infancia es benéfica en todos los sentidos. De igual forma, se pronunció por fortalecer a las familias sin importar su tipo como fuente nutricia y alimentaria, a las comunidades con instituciones u observatorios comunitarios con participación para la generación de políticas públicas de niñez e infancia, apoyándolas financieramente para que desarrollen en sus entornos programas planes y proyectos, así como reforzar a las escuelas pedagógicas curricular y financieramente para que ingresen a todas sus salas abiertas todos los niños y niñas sin ser discriminados por sus capacidades diversas, culturales o estatus socioeconómicas. Para el catedrático, la estimulación neural de un niño debe ser oportuna, ya que es la etapa donde se crea todo el desarrollo micro curricular de los niños, por el contrario en el futuro tendrían problemas neurológicos por sobre adaptación, trastorno del aprendizaje en las capacidades cognitivas y meta cognitivas, trastorno en el lenguaje verbal y no verbal, disminución de la inteligencia y trastorno motrices, principalmente; por tal motivo, conminó también a los profesores a ser muy cuidadosos al momento de crear el micro currículo, el cual debe estar desarrollado de acuerdo a los tiempos actuales. |