
DIC 122014 Para el legislador michoacano resulta imponderable robustecer las fórmulas de entendimiento entre las fuerzas políticas, para juntos tomar las decisiones que permitan identificar una agenda común de los asuntos públicos de la sociedad, "a ninguna fuerza política se le debe descalificar por anticipado, todas las visiones son necesarias, cuando se vive una realidad en donde se requieren soluciones", agregó. Superior a la coyuntura política, que ofrece beneficios superficiales y efímeros a los partidos políticos que compiten mezclando colores e ideologías, deben existir los acuerdos para lograr administraciones públicas consistentes, por eso, el Presidente del Congreso de la Unión propuso la figura de la coalición en las entidades federativas, que hará posible la integración de un gobierno estable en un marco de pluralidad y alta competencia política y destacó la necesidad de "superar la ineficacia que permea a los gobiernos, en un marco de alta competitividad política y pluralidad, a través de la construcción de gobiernos de coalición". Fue en las opiniones de los michoacanos que le pidieron trabajar para lograr gobiernos más efectivos, que no vean sólo por las necesidades de los partidos políticos y respondan verdaderamente a sus necesidades, dónde Silvano Aureoles basó su propuesta enfocada a equilibrar la relación entre las fuerzas políticas y sobre todo, acotar el ejercicio unipersonal del poder público. La degradación de la credibilidad de las instituciones políticas y la ineficiencia conjunta con la debilidad de varios gobiernos, incluido el de Michoacán, deberá revertirse con la reforma constitucional propuesta por Silvano Aureoles y aprobada por la Cámara de Diputados, "con esta iniciativa no se reducen las atribuciones del Poder Ejecutivo, sino se diseña un esquema donde el Ejecutivo tiene una gobernabilidad democrática más fluida, con un respaldo legislativo más amplio, y que este Poder sea a su vez un contrapeso y un órgano de control más fuerte que obligue al mismo Ejecutivo a observar estrictamente sus facultades para una rendición de cuentas más seria", concluyó. Palabras del presidente de Cámara de Dip??utados, Silvano Aureoles Conejo, al presentar el posicionamiento del Grupo Parlamentario del PRD sobre el proyecto de decreto por el que se reforman los artículos 116 y 122 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de régimen político y gobiernos de coalición.?? Honorable Asamblea. Vengo a esta tribuna a fijar la postura de mi Grupo Parlamentario, con relación al dictamen con proyecto de reforma constitucional que nos ocupa. Lo hago, además, con el compromiso de ser el proponente de esta iniciativa, para expresar en esta oportunidad algunas razones por las que considero se debe de apoyar. La reforma del Estado ya no se puede concebir a partir de una fórmula estática y perenne; en sociedades complejas y plurales como la nuestra, debe ser una tarea permanente. La manera en que se ejerce el poder público, la forma en que se relacionan las fuerzas políticas, en aras de la eficiencia y la eficacia y la efectividad en la consecución de sus fines, debe estar a tono con el tipo de sociedad que tenemos. El sistema político mexicano debe corresponder a la diversidad ideológica de un pueblo pluricultural. Hasta en tanto no se resuelvan las asimetrías, es imposible homogeneizar las visiones políticas. Por ello, debemos robustecer nuestras fórmulas de entendimiento y fortalecer nuestros espacios de encuentro; lo cual nos permitirá la identificación de la agenda común de los asuntos públicos. A ninguna fuerza política se le debe descalificar por anticipado, todas las visiones son necesarias cuando se vive una realidad en donde se requieren grandes soluciones. Indiscutiblemente, el ejercicio de la democracia debe seguir su cauce para que las y los ciudadanos decidan sobre la base de la regla de las mayorías. Pero también es signo de las democracias maduras, el principio de la inclusión, por el cual las minorías no solo deben tener voz y representación, sino también la posibilidad de asumir la responsabilidad de la toma de las decisiones y de la conducción del gobierno. Hay diferentes acontecimientos que expresan la crisis del Estado Mexicano. A la pluralidad de enfoques políticos, en consecuencia, no se debe de anteponer la cerrazón ni la intolerancia. El sistema electoral mexicano permite hoy día la constitución de coaliciones partidistas. La práctica legislativa permite las coaliciones parlamentarias. Pero nos faltan los instrumentos jurídicos que nos permitan construir los gobiernos de coalición en todos los órdenes. Es decir, hoy tenemos la oportunidad de sentar las bases desde las normas constitucionales, para que se incluyan en las constituciones locales de las entidades de la República y en el Estatuto de Gobierno del Distrito Federal, los gobiernos de coalición. Si bien es cierto que con la reforma política del 10 de febrero de año 2014, es facultad del Ejecutivo Federal optar por un Gobierno de Coalición, también lo es que dicha posibilidad aún no se encuentra prevista para los órdenes locales. Es precisamente en los estados y municipios, en donde por diversas razones, se observa la mayor fragmentación política, en donde el tiempo transcurre en escenarios de alta competencia y no están ajenos a la constante controversia. La posibilidad de contar en los órdenes locales con gobiernos de coalición, satisface la necesidad de crear gobiernos más estables, la actuación de los servidores públicos debería ser más transparente, a partir de visiones más incluyentes. Aportar soluciones integrales a una problemática compleja, pasa por la necesidad de eliminar los obstáculos por razón de pertenencias políticas. El propósito, entonces, en esta iniciativa no es reducir las atribuciones del Poder Ejecutivo sino de diseñar un esquema en donde el Ejecutivo tenga una gobernabilidad democrática más fluida, que tenga un respaldo legislativo más amplio, y que el Poder Legislativo sea a su vez un contrapeso y un órgano de control más fuerte, que obligue al mismo Ejecutivo a observar estrictamente sus facultades y a una rendición de cuentas más seria y más responsable. Obviamente, el titular del Ejecutivo local al optar por un gobierno de coalición, tendrá que contar con un respaldo legislativo mayoritario, y el nombramiento de sus integrantes del Poder Ejecutivo loca, de su gabinete, tendría que ser ratificado por la mayoría de sus respectivas cámaras legislativas. Compañeras y compañeros, el ejercicio unipersonal del poder público, no corresponde ya con el mosaico ideológico y multicultural de nuestro México. La fragmentación de posturas sólo abona a la dispersión de recursos y a las políticas públicas erráticas desenfocan las verdaderas prioridades. La pluralidad es un valor de toda sociedad política que nosotros no hemos sabido aprovechar debidamente. Los gobiernos de minorías están condenados a la ineficacia, a la debilidad institucional y, con ello, a generar vacíos que han sido ocupados por los poderes fácticos, poniendo en riesgo la propia viabilidad del estado. Ante ello, es necesario y es pertinente que más vale, y hay que decirlo con mucha claridad, más vale tener gobiernos compartidos que tener gobiernos divididos y débiles. La fuerza del Estado debe de estar enraizada en la fuerza de la sociedad. Para ello, debemos aprovechar al máximo el impulso social, para provocar una simbiosis que nos catapulte a encontrar soluciones de largo plazo a los grandes problemas que hoy vive nuestro país. En virtud de lo anterior es que llamo a mis compañeras y compañeros de mi grupo parlamentario, así como al resto de los integrantes de esta Honorable Cámara de Diputados a votar por este dictamen. Es tiempo de una reflexión profunda, es tiempo de alzar la mira y ubicar el momento que vivimos y con ello estar a la altura de las circunstancias y de la responsabilidad que nos toca y de ofrecerle al pueblo de México las soluciones que hoy demandan. |