
ENE 302026 Nadie ni nada puede detener a Carlos Alcaraz en esta edición del Abierto de Australia. Su deseo de coronarse en Melbourne puede con todo: con el calor, los dolores físicos y la mejor versión de un Alexander Zverev sublime, que estuvo muy cerca de acabar con el sueño del español. Y es que el No. 1 del ATP Rankings logró un billete para su cuarta final de Grand Slam consecutiva, en un día en el que tuvo que aliarse con la épica para salvar el drama. El murciano de 22 años sacó adelante el tercer partido más largo de la historia del torneo, después de cinco horas y 27 minutos, por 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4), 7-5. "Creer en todo tiempo", señaló Alcaraz en la entrevista a pie de pista sobre cómo sacó adelante el encuentro. "Siempre digo que tienes que creer en ti mismo, sin importar si tienes problemas o lo que haya pasado. No importa nada, tienes que seguir creyendo en ti en todo momento. Pasé por dificultades a mediados del tercer set. Físicamente fue uno de los partidos más exigentes que jugado en mi corta carrera". "Había estado en este tipo de situaciones y sabía lo que tenía que hacer. Tenía que poner corazón. Creo que lo hice y peleé hasta la última bola. Sabía que iba a tener mis opciones. Estoy tremendamente orgulloso de mí mismo por la forma en la que luché y remonté en el quinto set", añadió el español. La ambición por mantener intacto el mayor sueño de su vida profesional fue el combustible necesario para reponerse ante la adversidad, a pesar de que el dolor estuvo cerca de paralizarlo. Alcaraz, obligado a jugar prácticamente caminando —sin libertad de movimiento por los calambres— durante set y medio, está a un solo paso de levantar el último Grand Slam que falta en su palmarés. Alcaraz, con seis majors en su vitrina, buscará este domingo frente al defensor de la corona Jannik Sinner o el diez veces campeón, Novak Djokovic, completar el Grand Slam en su octava final de esta categoría. |